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La psiquiatría de la Antigüedad

Origen: la medicina en Grecia y Roma

El pensamiento griego creó la medicina, en tanto que disciplina científica, al diferenciarla de las prácticas y concepciones religiosas.

En sentido estricto, la medicina de la Antigüedad comienza en el siglo V a.C., con Hipócrates y su escuela.

Se desarrolla durante el Imperio Romano. El más ilustre representante de ese período fue Galeno.

Concluye con CoeliusAureliano y Alejandro de Tralles, en los siglos V y VI de nuestra era.

Continuidad de la medicina antigua

La medicina de la Antigüedad se prolongará de hecho durante el imperio bizantino y la Edad Media.

En este período, es indisociable de la medicina en lengua árabe, que desde finales del siglo IX hasta el siglo XII recogió los descubrimientos griegos y romanos, enriqueciéndolos con aportes originales.

Las traducciones al latín de estas obras árabes difundieron a partir del siglo X su contenido en el Occidente medieval cristiano.

Así, el célebre tratado De Melancolia, editado en Italia por el monje Constantino el Africano, primera descripción detallada de lo que llamamos Trastorno Depresivo, es prácticamente idéntico a una obra del médico Ishak ibn Imran, que había vivido en el norte de África un siglo antes y que se había inspirado ampliamente en autores griegos muy anteriores, como Rufus de Efeso.

Características

Los médicos de este período, que se extiende durante más de quince siglos, pertenecieron a escuelas diferentes y divergieron en sus interpretaciones.

Sin embargo, tenían en común determinado número de ideas fundamentales, cuyo conocimiento es útil para la comprensión de desarrollos posteriores, puesto que dejaron hasta nuestros días sus profundas huellas.

Según estas escuelas, los trastornos que se manifestaban mediante perturbaciones del espíritu y del comportamiento pertenecían al campo de la medicina.

• Criterios de clasificación y descripción sintomática

Los síntomas eran descritos y clasificados en función de dos criterios:

  • Presencia o ausencia de fiebre.
  • Existencia o no de agitación.
Trastornos febriles
  • Frenitis (o frenesí), que se corresponde a nuestros estados agudos confuso-delirantes, tóxico-infecciosos con agitación.
  • Letargia , más grave, en la que sólo subsistía una torpeza confusional.

Trastornos no febriles

  • Manía , marcada por la multiplicidad de fenómenos delirantes y alucinatorios en un contexto de exaltación.
  • Melancolía , calmada, que presentaba generalmente una idea delirante única, asociada a menudo a una tonalidad triste del humor.

 

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